Hay una soledad particular de la que nadie te advierte.
No llega el día que aterrizás. Espera. Aparece meses después, un martes cualquiera, cuando todos a tu alrededor hablan un idioma que no es en el que soñás, y te das cuenta de que la versión de vos que conocen es solo una traducción de quién sos en realidad.
Conozco esta soledad desde adentro. Me mudé de Argentina a Barcelona a los treinta y pico, convencido de que un nuevo país iba a cambiar cómo me sentía. No fue así. Lo que cargaba vino conmigo, y me llevó un tiempo entender de qué se trataba.
La mudanza que cambia todo menos lo que esperabas
Viniste por razones que tenían sentido. Trabajo, amor, estudio, libertad, seguridad, aventura. Quizás todas juntas.
Y en muchos sentidos funcionó. Construiste una vida. Aprendiste las calles, la burocracia, la tarea imposible de encontrar buen café.
Pero hay una parte tuya que quedó suspendida en algún lugar sobre el Atlántico. La parte que sabe ser plenamente vos solo en tu propio acento, tu propio humor, tu propia forma de tocar el brazo de alguien cuando hablás.
Europa suele leer esa calidez como demasiada. Y de a poco, sin decidirlo, empezás a achicarla.
La nostalgia no es solo extrañar un lugar
La reducimos a nostalgia: la comida, la familia, la luz. Y sí, todo eso duele.
Pero la nostalgia más profunda es por una versión de vos mismo. La que no tenía que explicarse, la que no tenía que suavizarse, la que pertenecía sin esfuerzo.
Acá siempre estás, en silencio, haciendo un trabajo extra: traduciendo, adaptándote, leyendo códigos que otros absorbieron de chicos. Es agotador de una manera difícil de nombrar, porque desde afuera tu vida se ve bien. Hasta envidiable, tal vez.
Esa brecha —entre cómo se ve tu vida y cómo se siente— es donde muchos nos quedamos atascados.
La culpa de la que nadie habla
Y después está la culpa.
Culpa por los que se quedaron. Culpa cuando las cosas van bien, porque cómo te atrevés a sufrir si «elegiste» esto. Culpa cuando van mal, porque ni siquiera podés quejarte: te fuiste, ¿te acordás?
Entonces la cargás en silencio. Le decís a tu familia que todo está genial. Te decís a vos mismo que deberías estar agradecido. Y cuanto más actuás que estás bien, más te alejás de lo que en realidad sentís.
La gratitud y el duelo pueden vivir en el mismo cuerpo. Tenés permitido sentir los dos.
Por qué trabajo esto desde adentro
No escribo esto desde un libro de texto.
Yo hice la travesía. Sentí el peso específico de reconstruir una identidad en un lugar que no termina de verla. Me senté con la comparación, la duda de mí mismo, la sensación de ser un extraño incluso en lugares donde había estado cien veces. Fue la terapia Gestalt la que me ayudó a entender de qué estaba hecho ese peso, y por qué lo había cargado tanto tiempo.
Esa experiencia da forma a cómo trabajo. Cuando te sentás conmigo, no tenés que explicar qué significa vivir entre dos mundos. Ya conozco ese terreno. Podemos saltarnos la traducción e ir directo a lo que importa.
Trabajamos en español o en inglés, el que mejor te sostenga según el día. A veces las cosas más honestas solo salen en tu lengua materna. A veces la distancia con ella ayuda. Vos elegís.
Si sos expat en Barcelona en particular, quizás te interese también: vivir afuera y no encontrarte.
Esto puede ser para vos si…
- Te sentís exitoso en el papel y extrañamente a la deriva por dentro.
- Extrañás un hogar que quizás ni siquiera existe como lo recordás.
- Estás cansado de ser el «inmigrante resiliente» y te gustaría, por una vez, ser solo una persona con sentimientos.
- Querés construir una vida acá sin amputar la parte tuya que viene de allá.
El primer paso es una conversación
No necesitás llegar con todo resuelto.
Solo necesitás saber que algo dentro tuyo está pidiendo ser mirado, y que preferirías no seguir haciéndolo solo.
Escríbeme, en español o inglés, para hablar de dónde estás y si tiene sentido que trabajemos juntos.
Terapia Gestalt y Constelaciones Familiares, en español e inglés. Online para toda Europa, y presencial en Barcelona (Pl. d’Urquinaona). Por alguien que hizo el mismo camino.