Hay cosas que no necesitan un proceso. Necesitan una tarde.
Qué podés traer
Una decisión
La venís posponiendo hace meses y ya sabés que no se va a resolver sola.
Una conversación pendiente
Con alguien que quizás ya no está para tenerla.
Un cambio que ya decidiste
Lo vas a hacer igual, pero te gustaría hacerlo sabiendo qué dejás atrás.
Eso que te despierta
Un asunto con nombre y apellido que cada tanto aparece a las cuatro de la mañana.
No hace falta empezar terapia para mirar eso. Hace falta tiempo suficiente en un solo encuentro.
Cómo funciona
Antes
Te mando un par de preguntas por escrito, para que llegues con el asunto enfocado y no gastemos la primera media hora ubicándonos.
Las dos horas
Según lo que traigas: constelación individual, trabajo corporal desde la Gestalt, o las dos cosas.
Sin la prisa de una sesión de cincuenta minutos.
Al salir
El asunto movido de lugar: visto desde un ángulo que no habías podido ver solo, y sabiendo qué depende de vos y qué no.
En dos horas no se ordena una vida. Se puede ordenar un asunto.
¿Es para vos?
Sí, si…
Traés un asunto concreto y querés mirarlo en serio una vez, sin abrir un proceso largo.
Mejor no, si…
Lo que traés viene repitiéndose hace años en todas tus relaciones. Una tarde te va a quedar corta: para eso está Lo que no es tuyo.
Vos traés el asunto. Lo ordenamos juntos.
Reservar una tarde