Vivir en renovación

Vivir conectados con el tiempo, en presente, es un gran desafío. Son demasiados los estímulos, la información que circula a nuestro alrededor, demasiados los frentes que atender. En esa vorágine, la mente pivotea en el sin fin de posibilidades y acciones.

Y en el ajetreo, nuestro mundo interior queda muchas veces desatendido, a la espera de un momento de quietud que le dé escucha.

Renovarnos no depende de un calendario ni de una fecha especial. Depende de animarnos, una y otra vez, a hacer silencio y preguntarnos qué es lo que realmente sentimos, más allá de lo que hacemos o de lo que se espera de nosotros.

El presente es el único lugar donde ese encuentro es posible. No en el recuerdo de lo que fuimos, ni en la proyección de lo que queremos ser, sino en lo que somos ahora, con lo que tenemos hoy. Ahí es donde el cuerpo habla, donde aparece la emoción genuina, donde algo se ordena simplemente por haberle prestado atención. Este es, precisamente, el terreno en el que trabaja la terapia Gestalt.

Conectar con el mundo interno no es un lujo ni una pausa que nos permitimos cuando sobra tiempo. Es, muchas veces, lo que nos falta para entender por qué repetimos ciertos patrones, o por qué algo nos pesa sin saber bien qué es. También explica por qué sentimos que vamos rápido, pero no hacia ningún lado.

Renovarse, entonces, es volver una y otra vez a ese presente. Es elegir, en medio del ajetreo, detenerse a escuchar lo que nuestro mundo interior tiene para decirnos.

Y vos, ¿qué te está pidiendo hoy tu mundo interno?

Si sentís que necesitás un espacio para reconectar con tu presente y salir del piloto automático, escríbeme.

Escríbeme →